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El crecimiento mundial

La pérdida de dinamismo del PIB mundial en 2015, cuyo avance anual podría situarse en el 3,2%, se explica por el ajuste del crecimiento de las principales economías emergentes. La moderada recuperación del bloque desarrollado no ha logrado compensar la desaceleración de las economías emergentes y en desarrollo, que suponen ya casi el 60% del PIB mundial.

Crecimiento del PIB real mundial e inflación en 2015

(Porcentaje de crecimiento real) 

  PIB Inflación
Global 3,2 3,7
Eurozona 1,5 0,0
España 3,2 (0,5)
Estados Unidos 2,5 0,1
México 2,5 2,7
América del Sur (1) (1,6) 20,0
Turquía 3,6 7,7
China 6,9 1,4

Fuente: Estimaciones de BBVA Research.
(1) Incluye: Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Perú y Chile. 

Las perspectivas de 2016 se mantienen en el 3,2% de crecimiento. El desapalancamiento ha de seguir en el mundo desarrollado en un entorno de inflaciones históricamente bajas, comercio global débil y dudas que frenan la inversión. En este panorama, las economías emergentes se enfrentan al “aterrizaje” de China, a la normalización de la política monetaria de Estados Unidos y al descenso de los precios de las materias primas.

Crecimiento económico muy moderado y vulnerable a riesgos

Crecimiento económico para 2016

(Porcentaje del PIB)

Fuente: BBVA Research.
Nota: América del Sur incluye Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay.

La clave del escenario global es el resultado final que tenga la transición de China hacia tasas de crecimiento más bajas y sostenibles, mientras reequilibra su economía hacia un mayor peso de los servicios y del mercado.

La normalización de la política monetaria de Estados Unidos, por gradual que sea, supone subidas de tipos de interés que hacen menos atractivas las inversiones en mercados emergentes. El ritmo de las subidas será un buen termómetro de la fortaleza del ciclo de Estados Unidos (y del global), pero va a ser lento, dado el entorno de baja inflación.

Finalmente, el ajuste a la baja de los precios de las materias primas, debido a aumentos de su producción superiores a las expectativas de demanda, intensifica el deterioro en las economías exportadoras y, colateralmente, afecta a aquellas más necesitadas de financiar su crecimiento doméstico con ahorro externo y moneda extranjera.

En resumen, un panorama incierto, dado que el margen de actuación ante nuevos riesgos globales es escaso, con una Reserva Federal (Fed) apenas empezando a subir tipos con mucha cautela; con el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón anunciando nuevas medidas para lograr cumplir sus objetivos de inflación; y con una gran incertidumbre sobre los objetivos de la política económica (y la capacidad de implementarlos) por parte de China.

Un gran reto