Entorno macroeconómico


La economía global se ha mostrado resiliente durante el segundo trimestre de 2026, a pesar de los altos niveles de incertidumbre y la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán durante más tiempo del inicialmente previsto. Según BBVA Research, el PIB mundial crecerá un 3,1% en el conjunto del año, solo una décima por debajo de lo anticipado el trimestre anterior, gracias al soporte ofrecido por el aumento de la inversión en inteligencia artificial, el incremento del gasto en defensa y el carácter expansivo de las políticas fiscales.

El buen comportamiento relativo de la economía estadounidense y la fortaleza de China ante el choque energético ligado a las tensiones en Irán explican, en gran parte, la resiliencia del crecimiento mundial. En particular, el avance previsto para el PIB de Estados Unidos en 2026 se sitúa en el 2,4%, una décima menos que en el escenario anterior, con la inversión en tecnología impulsando el gasto doméstico, mientras que se mantiene sin cambios para China, en el 4,5%, donde el dinamismo del sector exterior está limitando los efectos del ajuste en el mercado inmobiliario. Sin embargo, en la Eurozona, se espera que el impacto del encarecimiento de las materias primas energéticas sobre su economía sea más elevado, lo que justifica la revisión a la baja del pronóstico de crecimiento de BBVA Research para este año del 1,1% al 0,7%.

Por su parte, la subida de precios de los bienes intensivos en energía y las disrupciones en las cadenas de suministro asociadas al conflicto en Oriente Medio han elevado la inflación en las principales áreas geográficas y es previsible que la mantengan por encima de los niveles anticipados hace un trimestre durante lo que resta de año: en el caso de Estados Unidos, la tasa general podría situarse alrededor del 3,5% y, en el de la Eurozona, por encima del 2,5%. Ante este contexto de precios, la política monetaria se hará más restrictiva. BBVA Research anticipa que la Reserva Federal (en adelante Fed) deje los tipos de interés de referencia sin cambios en el 3,75%, frente a los dos recortes previstos en el escenario anterior, y que el Banco Central Europeo (en adelante, BCE) los mantenga en el 2,25% tras la subida llevada a cabo en junio. En China, las condiciones monetarias también serán algo menos acomodaticias y las tasas podrían permanecer en los niveles de 2025.

El balance de riesgos para la economía mundial ha mejorado tras la restauración de los flujos comerciales en el estrecho de Ormuz y la corrección de los precios del petróleo, aunque la incertidumbre continúa siendo elevada respecto a la resolución definitiva de la crisis entre Estados Unidos, Irán e Israel. A ello hay que añadir las medidas proteccionistas en el ámbito comercial y de la inmigración, y los retos estructurales que afrontan Europa y China. Las tensiones geopolíticas en varios países de Oriente Medio, la posible reactivación de la amenaza de acciones potenciales de la administración estadounidense en Groenlandia o México, y las dudas sobre la reacción de los bancos centrales y su impacto sobre los mercados financieros también constituyen focos de riesgo. Como elemento positivo, cabe mencionar el impulso de la inversión en inteligencia artificial y su efecto, a medio plazo, sobre la productividad de las economías que promuevan su adopción.

PREVISIONES DE CRECIMIENTO DEL PIB EN 2026
(PORCENTAJE. VARIACIÓN INTERANUAL)

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Fuente: estimaciones de BBVA Research.

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