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Posicionamiento de BBVA

BBVA: ejemplo de recurrencia, sostenibilidad y fortaleza

Después de más de tres años desde el inicio de la crisis, BBVA sigue demostrando una elevada capacidad de generación de resultados recurrentes y sostenibles y una fortaleza diferencial, lo que le permite estar en disposición de aprovechar las oportunidades. BBVA es un ejemplo de recurrencia, sostenibilidad y fortaleza.

  • Recurrencia y sostenibilidad, porque, en un entorno de máximo estrés, BBVA es capaz de mantener la estabilidad de los resultados y el liderazgo en eficiencia y en rentabilidad. Unos resultados que, además, son compatibles con un alto esfuerzo en saneamientos y con un elevado nivel de inversiones en marca, franquicias, personas y tecnología.
  • Y fortaleza diferencial, porque el Grupo posee un balance resistente, bien capitalizado, con riesgos conocidos y acotados y con una adecuada estructura de financiación. Y es que, a pesar de las presiones que ha sufrido el conjunto del sistema financiero, BBVA se ha caracterizado por una posición de fortaleza en los indicadores de riesgo, solvencia y liquidez. Por ello, el Grupo no ha necesitado ayudas ni ha causado coste alguno a las sociedades en las que está presente, sino, más bien, ha seguido contribuyendo a su desarrollo y sostenibilidad.

En resumen, BBVA sigue gestionando con éxito, bajo un estricto código de actuación, las cuatro palancas clave: resultados, riesgo, capital y liquidez. Y esto ha sido posible porque, a lo largo de su historia, la Entidad ha desarrollado un modelo de negocio ganador, que se apoya en el cliente (no en el producto), que es universal y que está diversificado, no sólo por segmentos de clientes y productos, sino también por negocios (bancario, seguros, pensiones, gestión de activos, etc.) y geografías (Europa, Asia y América).

En definitiva, los pilares del modelo de negocio de BBVA son: cliente, distribución, procesos sencillos y tecnología. El modelo de hacer banca del Grupo se basa en extraer valor de relaciones estrechas, duraderas y mutuamente beneficiosas con sus clientes. Esto es aplicable a una base de clientela amplia y diversificada, con casi 48 millones de clientes en todo el mundo. Esta atención se realiza a través de una de las redes de distribución bancaria más extensas y capilares del planeta, con el fin de conseguir ser accesibles desde cualquier canal y en cualquier momento, pero primando la sencillez, es decir, la entrega a los clientes de lo que necesitan, al menor coste y plazo posibles. Lo anterior implica, pues, una nueva forma de relacionarse con el cliente y un cambio radical en los procesos internos de la Organización, en cómo se hacen las cosas. Por último, BBVA ha realizado, y sigue realizando, un importante esfuerzo en tecnología. De hecho, durante la crisis, ha sido de los pocos bancos que ha acelerado el nivel de inversión en tecnología, priorizando aquellos proyectos que van a transformar el Banco.

Y es este modelo de negocio el que permitirá al Grupo estar preparado ante los cambios que se avecinan; entre ellos, un nuevo marco regulatorio y un escenario competitivo diferente.

El nuevo marco regulatorio

La complicada coyuntura de los últimos ejercicios ha propiciado que el sector financiero tenga que cambiar las reglas de juego para ser más transparente, probablemente de menor tamaño, mejor regulado y en el que los organismos supervisores tengan un papel más importante.

En este sentido, en 2010 se ha dado un gran impulso a la agenda regulatoria, tanto a escala global como regional, con importantes avances en frentes muy diversos:

Supervisión macroprudencial

La supervisión macroprudencial se ha convertido en uno de los grandes retos de la regulación financiera a nivel global. Su objetivo es tratar de reducir la probabilidad de quiebra del conjunto del sistema financiero mediante la mitigación del riesgo sistémico, para lo que combina herramientas ya existentes con algunas más novedosas. Así, por ejemplo, en Europa, las autoridades han dado un gran paso al aprobar un nuevo marco de supervisión financiera a través del nuevo Consejo Europeo de Riesgo Sistémico (CERS). En este sentido, a partir del 1 de enero de 2011, el sector bancario europeo contará con un nuevo supervisor, la Agencia Europea Bancaria (EBA), encargado de velar por el cumplimiento de la normativa comunitaria y avanzar en la armonización de los marcos regulatorios nacionales. También en Estados Unidos se ha creado el Consejo Supervisor de Estabilidad Financiera, y en México se ha puesto en marcha otro Consejo de Estabilidad Financiera.

Como herramienta importante de esta política macroprudencial hay que mencionar los tests de resistencia a condiciones de estrés (stress tests). En el mes de julio de 2010, el Comité Europeo de Supervisión Bancaria (CEBS) coordinó un ejercicio de este tipo. Los resultados publicados fueron bien acogidos por los mercados financieros quienes, además, supieron valorar muy positivamente la singular robustez del sector español, que cubrió el 95% de los activos del sistema financiero, y el alto grado de transparencia proporcionado por el Banco de España, permitiendo una discriminación óptima entre entidades. En el caso de BBVA, la publicación de los resultados de los tests de estrés confirmó la fortaleza financiera del Grupo, que es uno de los bancos más sólidos y solventes de Europa. Este ejercicio volverá a repetirse en 2011, algo que desde BBVA se valora muy positivamente.

Una nueva regulación

La nueva regulación en marcha aborda un proceso de homologación internacional en varios frentes, entre otros: solvencia, liquidez, apalancamiento, transparencia y política retributiva. El objetivo perseguido es transformar el sistema financiero en un negocio más seguro y recurrente, en el que se reduzca la prociclicidad; con una mejor cobertura del riesgo y, por tanto, con una rentabilidad ajustada al riesgo asumido; más solvente, con un capital de mayor calidad, transparencia y consistencia; con mejor posición de liquidez y menos apalancado.

Basilea III regula fundamentalmente los temas de solvencia, liquidez y apalancamiento. Así, en solvencia, las entidades financieras tendrán que aumentar la calidad y cantidad de su capital en función de los riesgos que asumen en su actividad. Además, se podrá exigir una provisión contracíclica cuando el crédito agregado presente un crecimiento excesivo. A estas exigencias en términos de capital se unen nuevos requerimientos de liquidez, que buscan asegurar que los bancos cuenten con suficiente efectivo o equivalentes de efectivo para salir al paso en un escenario muy severo de corto plazo, y con condiciones menos severas en el largo plazo. También se establece un límite al apalancamiento.

Todas estas medidas cuentan con un período de adaptación, que comienza en 2013 y finaliza en 2018. Por ello, la industria bancaria se enfrenta a unos años con importantes retos para adaptarse a la nueva normativa. En el caso concreto de BBVA, el Grupo se encuentra en una cómoda situación para cumplir con las nuevas reglas de Basilea III y afrontar con mayores garantías futuros escenarios de crisis:

•Se sitúa entre las instituciones internacionales fuertemente capitalizadas gracias a la generación orgánica, trimestre tras trimestre, de core capital.

  • Lo anterior, además, se ha visto fortalecido tras la reciente y exitosa ampliación de capital acometida. Con esta operación, BBVA demuestra, una vez más, su capacidad de anticipación, ya que se adelanta a posibles futuras ampliaciones por parte de otras entidades con el objetivo de poder cumplir con los requisitos de solvencia de la nueva normativa.
  • Tiene un balance con riesgos totalmente conocidos y acotados.
  • Posee una holgada posición de liquidez y un adecuado apalancamiento, cumpliendo a día de hoy con todas las exigencias de la normativa en este sentido.

Por lo que respecta al nuevo marco retributivo, tanto los gobiernos como los organismos reguladores de los diferentes países más afectados por la crisis financiera han lanzado distintas medidas encaminadas a asegurar que los sistemas de retribución variable se ajusten al nivel de riesgo asumido. En concreto, la Comisión Europea, dentro de su proyecto de modificación de la Directiva 48/2006, ha decidido incluir íntegramente los principios del “Financial Stability Board” (FSB) sobre prácticas en materia de retribución. Entre las principales novedades se encuentra que el Banco de España va a desempeñar una labor de seguimiento, supervisión y sanción en caso de que las entidades no se ajusten a la norma aprobada. El Proyecto de Ley de Economía Sostenible también hace mención expresa a los nuevos requerimientos en materia de retribución. En concreto, se incluyen algunas recomendaciones para exigir políticas de remuneración coherentes con una gestión del riesgo prudente y eficaz y para incrementar la transparencia y mejora del gobierno corporativo, al imponer un mayor control de las remuneraciones de sus ejecutivos. Al respecto, cabe resaltar que el sistema de retribución de BBVA cumple con las recomendaciones de la normativa, ya que su política de compensación variable del equipo directivo se ajusta a una gestión prudente y eficiente de los riesgos asumidos, con devengos que se producen no sólo en el corto sino en el medio y largo plazo. Para BBVA, este sistema supone una ventaja competitiva, ya que optimiza la relación entre generación de valor a medio y largo plazo y gestión eficiente de los riesgos.

Por último, otro de los frentes en los que se está avanzando es en la creación de un marco de gestión y resolución de crisis de los bancos globales cuando éstos ya no son solventes. A lo largo de 2010, los reguladores han hecho avances notables a través de la reforma Dodd-Frank en los Estados Unidos y, en Europa, mediante una propuesta formal de la Comisión Europea, cuya versión final verá la luz en la primavera de 2011. Entre éstos, cabe destacar el endurecimiento de los requisitos de capital que se pretende establecer para las instituciones financieras de importancia sistémica. Actualmente, BBVA cuenta con gran parte de los instrumentos propuestos en las normativas aprobadas, contribuyendo así a la estabilidad de los sistemas financieros en los que está presente y adelantándose, además, a los desafíos normativos que se esperan en el próximo ejercicio. Cualquier solución eficiente debe crear los incentivos adecuados para alcanzar la estabilidad financiera a nivel global. Se deben evitar soluciones simplistas basadas únicamente en el tamaño e incorporar en el tratamiento una serie de factores mitigantes como son, entre otros, el modelo de negocio, la complejidad de la estructura organizativa, la existencia de filiales con gestión descentralizada de liquidez, la intensidad de supervisión, la calidad del gobierno corporativo o el refuerzo de las infraestructuras de mercado que permitan discriminar entre entidades prudentes, cuyo comportamiento resulta acorde a este fin, y aquellas cuyo comportamiento se aleja del mismo.

El nuevo escenario competitivo

Además de lo anterior, el sector afrontará otra transformación más profunda, que exigirá un gran esfuerzo de innovación por parte de las entidades. Los cambios tecnológicos, sociales o económicos, que han redefinido la forma de operar en otras industrias, serán también los drivers de evolución de la banca en el futuro. Por ello, se espera a medio plazo el desarrollo de un campo de juego completamente nuevo para la industria con la aparición de nuevos actores (más tecnológicos, con nuevas propuestas, más ágiles, etc.), nuevas formas de hacer banca (nuevas propuestas de valor) y nuevas formas de relación y de distribución. Las entidades que entiendan y se adapten a este cambio serán las que registren un crecimiento futuro superior.

En BBVA estamos preparados para liderar la nueva etapa del sistema financiero

Y lo estamos porque la gestión en BBVA siempre ha sido y será sinónimo de anticipación y de prudencia. En primer lugar, prudencia, ya que todas las decisiones tomadas se han hecho en base a una medición exhaustiva y exacta de la rentabilidad ajustada a los riesgos asumidos o que se van a tomar. Esta premisa ha llevado a construir un balance acotado en riesgos, con una gran fortaleza estructural y preparado para asumir con holgura los cambios regulatorios que se avecinan, al mismo tiempo que ha permitido superar la crisis sin los impactos que ha experimentado gran parte de la industria financiera (por ejemplo, sin exposición a activos tóxicos). En segundo lugar, la anticipación. Esta capacidad de adelantarse a los acontecimientos ha sido determinante en el performance del Grupo durante estos años tan complicados. Y seguirá siendo clave en un futuro cada vez más global e incierto.

Adicionalmente, BBVA cuenta con una adecuada diversificación. La recurrencia es, en gran medida, consecuencia de una cartera diversificada por geografías, negocios y clientes. Hoy día, más del 58% de los ingresos del Grupo procede de América y Asia, regiones en las que BBVA opera mediante franquicias líderes. Esto le permite aprovechar en mayor medida las oportunidades de cada economía.

En línea con la anticipación, en BBVA nunca se pierde de vista la gestión del futuro del Banco y la necesidad de adelantarse a los acontecimientos. En el año 2010, el Banco ha puesto en marcha nuevos proyectos con el objetivo de salir reforzado tras la inevitable discriminación que va a provocar el nuevo entorno y sus dificultades. Con este fin, se está trabajando en tres ámbitos:

  • En un plan de crecimiento orgánico, basado en hacer frente a un entorno más complicado y en adelantarse a las nuevas demandas de unos clientes más exigentes.
  • En consolidar la visión de negocio de las distintas áreas, anticipando y acompañando los cambios en el nuevo esquema de crecimiento económico mundial.
  • En mantener la fortaleza estructural de la composición de su balance.

Las franquicias de BBVA

Las franquicias de BBVA comparten el modelo de negocio y de gestión del Grupo. Sin embargo, cada franquicia está en una etapa de desarrollo diferente y en momentos distintos del ciclo económico, y, por tanto, con prioridades específicas distintas.

  • En España y Portugal se ha demostrado gran capacidad de anticipación para enfrentar la crisis en mejores condiciones que los competidores. Esto sitúa a BBVA en un buen punto de partida para aprovechar las oportunidades que emergerán en un mercado en reestructuración, con grandes diferencias entre las entidades fuertes y el resto. El lanzamiento del “Plan Uno” ha supuesto un paso muy relevante en la estrategia comercial del área, que sigue avanzando hacia una organización cada vez más volcada en el cliente, por lo que en el año 2011 se continuará poniendo el foco, fundamentalmente, en la gestión personalizada de la base de clientela, en el aumento de su vinculación y en el desarrollo de nuevos canales de relación a conveniencia del cliente y con posibilidad de customización.
  • El liderazgo de la franquicia de BBVA en México permitirá aprovechar en mayor medida la recuperación de la actividad y las oportunidades de bancarización en el país. Con este objetivo se ha lanzado el Plan de Crecimiento Estratégico 2010-2012 que transformará cualitativamente el modelo de negocio, el servicio, la eficiencia comercial, el control y seguimiento de la actividad y de los riesgos y, por tanto, la rentabilidad de la entidad. México se encuentra en disposición de construir “el banco del futuro”, con un enfoque primordial en el cliente y en una forma distinta de relacionarse con él.
  • También se espera que continúe el buen comportamiento de la franquicia de América del Sur, como a lo largo de toda la crisis. El liderazgo regional de esta área tiene que servir para reforzar el posicionamiento local de cada banco en cada país. Para ello, las prioridades de gestión para 2011 estarán focalizadas en la clientela (captación, crecimiento, vinculación y ganancia de cuotas), en el avance con los modelos de customer insight y business intelligence, en el aumento de la productividad comercial, en el mantenimiento de la eficiencia en el negocio de pensiones y en continuar con el desarrollo y mejora de la multicanalidad. El crecimiento se apoyará, además, en la innovación tanto tecnológica como de gestión.
  • Estados Unidos es uno de los mercados estratégicos del Grupo. En esta área se sigue implantando el modelo de negocio y la plataforma tecnológica de BBVA y las mejoras operativas son patentes cada trimestre, con lo que esta franquicia aumentará progresivamente el peso de su contribución relativa. En 2011 se pondrá en marcha un plan de diferenciación que sea capaz de suministrar, a través de los canales apropiados, los productos y servicios adecuados a las necesidades de los distintos clientes de la entidad. Y, por supuesto, en todo ello jugará un papel importante la tecnología.
  • China y Asia. En el año 2010 se han empezado a ver los frutos en términos de resultados y de la apuesta del Banco por la región. Se espera que en el medio plazo aumente aún más la contribución de esta área gracias a las múltiples iniciativas que se están acometiendo en la zona.
  • Y de forma transversal al resto de áreas, Wholesale Banking & Asset Management (WB&AM) seguirá impulsando su modelo, basado en la globalización, en la profundización de las relaciones con los clientes, en la potenciación de las capacidades de producto y en la innovación. En la región asiática, se continuará reforzando la alianza estratégica con el grupo CITIC mediante el desarrollo de los distintos acuerdos de colaboración actuales y fomentando la búsqueda de nuevas oportunidades.

Pero en 2010 se ha dado un paso más en la diversificación del negocio de BBVA, en línea con el nuevo esquema de crecimiento mundial, mediante el acuerdo de adquisición del 24,9% de Garanti en Turquía, con lo que BBVA se introduce en uno de los mercados emergentes con mayor potencial de crecimiento y en una de las mejores franquicias bancarias del país. Al respecto, cabe mencionar los buenos resultados reportados por la entidad en 2010, con un beneficio atribuido que alcanza una cifra récord y avanza un 6% interanual. El motor de crecimiento sigue siendo la excelente evolución de la actividad crediticia, que se incrementa un 31%, sin que la calidad de los activos se vea afectada negativamente. En este sentido, tanto la tasa de mora como la prima de riesgo mejoran en el ejercicio. Garanti refuerza el portafolio de negocios y el perfil de crecimiento de BBVA. Del mismo modo, Garanti se beneficia de la experiencia de BBVA en el desarrollo de mercados y productos. Es decir, las capacidades de BBVA, que ya ha completado con éxito transiciones similares en otros mercados (Latinoamérica, fundamentalmente), potenciarán aún más el crecimiento de Garanti en el futuro.

En definitiva, BBVA está siempre acompañando a los clientes

Estos tiempos de incertidumbre y de transformaciones van a exigir una importante capacidad de adaptación a todas las entidades financieras que quieran sobrevivir. Sin embargo, para BBVA este entorno es una gran oportunidad. Por ello, se han puesto en marcha numerosos planes e iniciativas de transformación y crecimiento para anticiparnos al futuro. Pero hay, al menos, una cosa que permanecerá inalterable: nuestro compromiso con los clientes y con la sociedad en la que operamos. Nuestro objetivo es respaldarles, incluso en las circunstancias más complicadas. Y esto que parece tan sencillo, hoy en día está sólo al alcance de unas pocas entidades. En BBVA, estamos orgullosos de ser una de ellas.

Inversión en change-the-bank. Grupo BBVA frente a la media de la Unión Europea

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