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Riesgo de interés estructural

El riesgo de interés estructural consiste en la potencial alteración del margen financiero y/o del valor patrimonial de una entidad provocada por una variación en los tipos de interés. La exposición de una entidad financiera a movimientos adversos en las tasas de mercado constituye un riesgo inherente al desarrollo de la actividad bancaria, al tiempo que se convierte en una oportunidad para la generación de valor.

Los movimientos en los tipos de interés repercuten en el margen de intereses del Grupo, desde una perspectiva de corto y medio plazo, así como en su valor económico, desde una óptica de largo plazo. La principal fuente de riesgo radica en el desfase temporal que existe entre las repreciaciones y vencimientos de los productos de activo y pasivo que integran el banking book, tal y como se observa en el gráfico 34, en el que se presentan los gaps del balance estructural en euros de BBVA.

En 2010 los tipos han permanecido en niveles bajos, con una reducción de las tasas de largo plazo, en consonancia con el entorno de ralentización de los volúmenes de actividad. Este escenario de mercado ha sido gestionado con anticipación por parte de la unidad de Gestión Financiera, quien, a través del Comité de Activos y Pasivos (COAP), se encarga de maximizar el valor económico del banking book y de preservar el margen de intereses asegurando, de esta forma, la generación recurrente de resultados. Y todo ello sin dejar de controlar que los niveles de exposición se ajusten al perfil de riesgos definido por los órganos de dirección del Grupo y que se mantenga un equilibrio entre los resultados esperados y el nivel de riesgo asumido. Para facilitar la adecuada gestión del riesgo de balance, se cuenta con un sistema de tasas de transferencia que centraliza el riesgo de interés de la Entidad en los libros del COAP.

La gestión del Grupo se apoya en las mediciones de riesgo de interés estructural, cuyo control y seguimiento corresponde al área de Riesgos, que actúa como una unidad independiente garantizando la adecuada separación entre las funciones de gestión y de control del riesgo, tal y como recomienda el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea. Para ello, Riesgos se encarga del diseño de los modelos y sistemas de medición, así como del desarrollo de las políticas de seguimiento, información y control. Del mismo modo, realiza las mediciones mensuales de riesgo de interés y desempeña una función de control y análisis del riesgo que luego traslada a los principales órganos de administración, como son la CDP y la Comisión de Riesgos del Consejo (CR).

El modelo de medición del riesgo de interés estructural del Grupo se basa en un sofisticado conjunto de métricas y herramientas que permiten monitorizar su perfil de riesgo. Para una precisa caracterización del balance, se han desarrollado modelos de análisis para establecer hipótesis relativas, fundamentalmente, a la amortización anticipada de préstamos y al comportamiento de los depósitos sin vencimiento explícito. Además, con el objeto de recoger las fuentes de riesgo adicionales al mismatching de flujos, provenientes no sólo de movimientos paralelos sino también de cambios en la pendiente y en la curvatura, se aplica un modelo de simulación de curvas de tipos de interés que permite cuantificar el riesgo en términos probabilísticos. A través de este modelo de simulación, que considera también la diversificación entre divisas y unidades de negocio, se obtienen el margen en riesgo (MeR) y el capital económico, definidos como las máximas desviaciones desfavorables en margen de intereses y en valor económico, respectivamente, para un determinado nivel de confianza y horizonte temporal. Y todo esto adicionalmente a las mediciones de sensibilidad ante una variación estándar de 100 puntos básicos en todas las curvas de mercado. En el gráfico 35 se presenta el perfil de riesgo de interés estructural de las principales entidades del Grupo BBVA en función de sus sensibilidades.

Los impactos máximos negativos, tanto en margen como en valor, están acotados en cada una de las entidades del Grupo a través de la política de límites. El apetito al riesgo de cada entidad, determinado por la CDP, se expresa a través de la estructura de límites, la cual constituye uno de los pilares básicos dentro de las políticas de control. La gestión activa del balance ha permitido mantener su exposición en niveles acordes con el perfil de riesgo objetivo del Grupo, tal y como se refleja en el gráfico 36, que presenta los consumos medios de límites en cada entidad del Grupo a lo largo de 2010.

El modelo de medición de riesgo se complementa con el análisis de escenarios específicos y pruebas de estrés. En 2010, las pruebas de stress testing han tomado una especial relevancia, para lo cual se ha continuado reforzando el análisis de escenarios extremos ante una eventual ruptura de los niveles actuales de tipos. Al mismo tiempo, se ha mantenido la evaluación de escenarios previsionales del Servicio de Estudios, así como otros escenarios severos de riesgo determinados a partir de un análisis histórico de datos y de un cambio en las correlaciones observadas. Además, durante el ejercicio, se ha continuado ahondando en el seguimiento de la contribución al riesgo por carteras, factores y regiones y en su posterior integración en las mediciones conjuntas.

34: Gaps de vencimientos y repreciaciones del balance estructural en euros de BBVA

(Millones de euros)

35: Perfil de riesgo de interés estructural del Grupo BBVA

36: Consumo medio de límites de riesgo de interés estructural en 2010

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